Artículo 19, una organización que promueve y defiende el avance progresivo de los derechos de libertad de expresión y acceso a la información de todas las personas. Recientemente publicó Derechos Pendientes: Informe sexenal sobre violencia contra la prensa, exponiendo las preocupaciones que existen en torno a la crisis que se enfrenta.
Se reportó que, durante el sexenio de AMLO, que va desde el 1ro de diciembre de 2018 hasta el 31 de marzo de 2024, se registraron 3408 agresiones contra la prensa. Esto representa una agresión cada 14 horas durante todo su sexenio.
Por otro lado, se recordaron las 2502 agresiones durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, 906 menos que en sexenio actual. Esto quiere decir que hubo un incremento del 62.13% de violencia en contra de la prensa.
Uno de los cambios en la forma de ejercer la violencia durante este sexenio es precisamente el aumento del uso ilegítimo del poder público. En estos seis años, esta categoría de agresión pasó al tercer lugar por dos razones principales: 1) el uso de la tribuna pública para descalificar a la prensa y 2) el continuo incremento de procesos legales en contra de periodistas.
Tipos de agresiones que expone el informe sexenal sobre violencia contra la prensa
De acuerdo con Artículo 19, los tipos de agresiones más comunes durante el sexenio fueron la intimidación y el hostigamiento, 880 casos (25.82%); la amenaza, 682 (20.01%), y el uso ilegítimo del poder público, 432 (12.68%). Tan sólo las tres categorías representan el 58.51% del total. A estas agresiones le siguieron el bloqueo o alteración de contenido, 342 embates (10.04%); los ataques físicos, 295 (8.66%), y la privación de libertad, 165 casos (4.84%).
En Derechos Pendientes: Informe sexenal sobre violencia contra la prensa se menciona que, en 2018, último año de Peña Nieto, sólo se registró una estigmatización por las autoridades. Sin embargo, esta práctica ha ido en constante aumento durante el gobierno obradorista, pues en 2019 se contabilizaron 18 casos y 73 en 2023. Ello demuestra que la estigmatización ha sido una estrategia intencionada y permanente para amedrentar a la prensa.
